



ANGKOR WAT


Es muy probable que Angkor Wat sea el motivo principal por el que te planteas viajar a Camboya. Y no es para menos: se trata del monumento religioso más grande del mundo y una de las paradas imprescindibles en cualquier ruta por Asia.
Aunque el Parque Arqueológico está lleno de templos fascinantes y rodeado de una selva exuberante, Angkor Wat tiene una presencia que destaca sobre todo lo demás. Es, sencillamente, el mejor ejemplo del ingenio y la capacidad artística que alcanzó la civilización Khmer en su época de mayor esplendor
5 Cosas de Angkor Wat que debes conocer
El foso que rodea Angkor Wat tiene una función que va mucho más allá de la estética o la seguridad. En realidad, es una pieza clave de ingeniería: forma parte de un sistema de gestión de aguas que, junto al gran embalse (Baray) situado al oeste, ayuda a estabilizar el terreno. Esto evita que los cimientos del templo cedan ante los cambios entre la época de lluvias y la de sequía.
Un detalle curioso son sus escaleras originales hacia el santuario central, hoy protegidas por peldaños de madera. Su pronunciada inclinación no es casual; están diseñadas así para que el ascenso hacia la morada de los dioses se haga de forma pausada y con respeto, casi de rodillas.
Resulta sorprendente saber que una construcción de tal magnitud se completó en apenas 40 años. Para ponerlo en perspectiva, la catedral de Notre Dame en París, levantada en la misma época, necesitó 182 años para terminarse.
El propio nombre del lugar hace justicia a su escala: Angkor significa "ciudad" y Wat significa "templo", por lo que estamos, literalmente, ante una "Ciudad Templo".
En cuanto a su diseño, existen distintas interpretaciones. Mientras que muchos ven en sus cinco picos una representación del sagrado Monte Meru, otros encuentran inspiración en la forma de la flor de loto o incluso en la idea de crear un universo en miniatura a través de su arquitectura.
5 consejos para visitar Angkor Wat


Para disfrutar plenamente de la experiencia, te recomendamos contratar un guía oficial. Aunque Angkor Wat es visualmente impresionante, su historia es igual de fascinante; contar con alguien que te explique cada detalle hará que tu visita sea mucho más enriquecedora que si la haces por tu cuenta.
Si tienes pensado ver el amanecer, el mejor consejo es no perder la paciencia. A veces, cuando el cielo empieza a aclarar, algunos visitantes se desaniman y se marchan pensando que no será un buen día. Sin embargo, quienes se quedan un poco más suelen verse recompensados con el sol asomando entre las torres. Merece la pena esperar para ver por qué este momento está considerado uno de los más bellos del mundo.
En cuanto a la vestimenta, asegúrate de llevar ropa ligera y fresca que cubra hombros y rodillas. Esto es imprescindible para acceder al santuario central y, además, es una muestra de respeto hacia la cultura local en un lugar sagrado.
Un buen truco para evitar esperas es aprovechar la hora del almuerzo, entre las 11:30 y las 14:00, cuando la mayoría de la gente se retira a comer. Es un momento ideal para visitar la parte alta con más tranquilidad, aunque nuestros guías siempre están atentos al flujo de visitantes para elegir el mejor momento del día según la afluencia.
Por último, no descartes viajar durante la temporada de lluvias. Esta época tiene ventajas visuales increíbles: el foso y los estanques lucen llenos, la vegetación está mucho más vibrante y la piedra de los templos se ve limpia y brillante. Esto hace que el paisaje sea aún más espectacular y que tus fotos tengan unos colores mucho más vivos.
Un poquito de historia de Angkor Wat
Angkor Wat fue levantado bajo el mandato de Suryavarman II, un monarca conocido por su carácter expansionista que gobernó entre los años 1113 y 1150. A su visión le debemos no solo este gran monumento, sino también otros templos destacados como Beng Mealea o Banteay Samre.
A diferencia de otras construcciones de la época, Angkor Wat está consagrado al dios hindú Vishnu y está orientado hacia el oeste. Esta particularidad ha llevado a muchos expertos a pensar que fue concebido originalmente como un templo funerario. Aunque perdió su peso político tras la muerte del rey y el posterior traslado de la capital a Angkor Thom, lo cierto es que nunca llegó a estar deshabitado del todo; siempre ha habido pequeñas comunidades y monjes residiendo en la zona. Además, su gran foso de agua actuó como una barrera natural que evitó que la selva lo cubriera por completo, como sí ocurrió en otros lugares cercanos.
Aunque el primer europeo en visitarlo fue un monje portugués en 1586, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando el mundo puso sus ojos en él gracias a los relatos del explorador francés Henri Mouhot. Desde 1992, forma parte del Patrimonio de la Humanidad y cuenta con programas de restauración constantes para preservar su legado.


Diseño arquitectónico
La entrada principal a Angkor Wat se realiza habitualmente a través de la gran calzada oeste, una terraza que atraviesa el foso de 200 metros de ancho. Es importante tener en cuenta que, debido a labores de restauración que comenzaron en 2017, el acceso se realiza ahora de forma temporal por una pasarela flotante sobre el agua.
Una vez cruzado el foso, se llega al muro exterior de 800 metros. Al atravesar sus puertas, el camino continúa entre dos antiguas bibliotecas y los restos de dos estanques antes de alcanzar la estructura central del templo. El edificio está organizado en tres niveles, cada uno formado por un cuadrado de galerías conectadas entre sí.
El tercer nivel es, sin duda, el punto más destacado. En su origen, el acceso estaba restringido exclusivamente al Rey y al sumo sacerdote. Hoy en día se puede subir por una escalera moderna de madera y metal, instalada para proteger los peldaños originales de piedra. Con una altura de 42 metros, este nivel ofrece unas vistas fantásticas de todo el recinto y merece mucho la pena dedicarle un tiempo para apreciar de cerca los detalles de su arquitectura.
Bajorrelieves
Uno de los mayores atractivos de Angkor Wat es la impresionante conservación de los bajorrelieves que decoran sus muros. Aunque por todo el templo encontrarás delicadas tallas de apsaras y devatas, son los grandes paneles narrativos los que suelen cautivar a los viajeros. Entre ellos, destacan tres historias fundamentales:
La Batalla de Kurukshetra
Ubicado en la galería oeste, este panel recrea una célebre batalla del Mahabharata hindú. Verás que algunas zonas tienen un aspecto brillante, similar al mármol negro; esto se debe al desgaste causado por el contacto de manos durante siglos. Para ayudar a su conservación, te pedimos que evites tocar las figuras durante tu visita.
El batido del océano de leche
Es, probablemente, el relieve más conocido del templo y se encuentra en la galería este. La escena muestra a dioses y demonios trabajando juntos para batir el océano con el fin de obtener el elixir de la inmortalidad.
El ejército de Suryavarman II
En la galería sur podemos conocer mejor al rey que impulsó la construcción de Angkor Wat. Estas tallas reflejan su visión de su propio poder militar (que, según los historiadores, era algo idealizada) y muestran con gran detalle a soldados, oficiales y al propio monarca sobre su elefante de guerra.
Tu próxima gran aventura te espera en Angkor Wat
Visitar Angkor Wat es una de esas experiencias que, por mucho que te hayan contado o hayas visto en fotos, siempre logra sorprenderte. Hay una sensación muy especial al caminar entre sus muros y comprender que no estás solo ante un monumento, sino ante el alma de un país que ha sabido preservar su legado con orgullo. Es, sin duda, uno de esos lugares que todo viajero debería disfrutar al menos una vez en la vida.
Camboya te espera para mostrarte que la realidad, en este caso, supera con creces cualquier expectativa, y si nos das la oportunidad, nosotros vamos a encargarnos de que así sea.



























Galería de fotos de Angkor Wat













